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martes, 12 de octubre de 2010

"Democratizar la comunicación esigual a democratizar la educación"

Entrevista a Gerardo lombardi, presidente de la Asociación Latinoamericana de educación radiofónica publicada en el diario Ultima Hora

Lunes, 11 de Octubre de 2010

 La comunicación no puede ser un negocio por encima del bien común. Además de los medios comerciales, deben existir los de propiedad pública y comunitaria. Un renovado proceso de democratización lo plantea así, dice el educador y comunicador.

Por Susana Oviedo soviedo@uhora.com.py

–¿El concepto democratización de la comunicación es nuevo o simplemente cobra fuerza ahora que hay más gobiernos de izquierda?

–No, lo que pasa es que hay un resurgir de democratización de las sociedades latinoamericanas.

Fíjense en cómo estábamos hace 10 o 20 años; cómo eran nuestros gobiernos y cómo la participación de la sociedad civil. Hoy existe un despertar de la sociedad, en todos los países, y la comunicación no es un área menor en el quehacer democrático.

Entonces, democratizar las comunicaciones está al mismo nivel de democratizar la educación; de democratizar la salud o el acceso a la vivienda.

Son necesidades básicas del ser humano, y más hoy, en una sociedad de la información y la comunicación donde nosotros aspiramos, primero, a que no haya hegemonía.

Por otro lado, el espectro radioeléctrico es un bien de la humanidad; es del Estado y debe ser administrado por el Gobierno y por bases sociales. Sobre todo, los servicios de audio o de video, pues es un bien de servicio público, así sea de administración privada, del Estado o comunitaria.

–Como lo plantea, es un cambio de paradigma, puesto que no es a lo que estamos acostumbrados en nuestras sociedades...

–Es que estamos hablando de otra sociedad, no esta. Entonces, si hablamos de otra sociedad, hablamos de otra comunicación.

Son perspectivas que voltean una tortilla que ha significado que la comunicación es un negocio. La comunicación no puede ser un negocio por encima del bien común.

Desde esa perspectiva, hay una pugna desde dónde te sitúas frente al hecho comunicacional.

–Pero un cambio así no es automático...

–Un cambio de paradigma demanda un proceso y negociación, porque no puede ser impuesto. Hay países donde la negociación tiene pisos más favorables que otros, pero con lo que haya hay que avanzar hasta donde se pueda. Es nuestro criterio.

–Suena como si fuera algo irreversible...

–Mira, para allá vamos. América Latina no tiene vuelta atrás a la época oscura de hace 10 o 20 años. Los pueblos vamos madurando. Yo me imagino que aquí en Paraguay el pueblo no se permite una dictadura más, y entonces no se permitiría una ley más que sea contraria a la democracia.

Lo importante es que los paradigmas de nuestro continente están cambiando.

Es cada vez más generalizada la disconformidad frente a las situaciones de injusticia que tenemos en el continente, porque no hay una única respuesta occidental donde el lucro está por encima del ser ciudadano y del ser social.

Aquí está en juego otro elemento del que se habla poco y es el modelo de desarrollo. Es decir, ¿de qué indicadores de desarrollo estamos hablando? ¿El desarrollo social de los indicadores del PNUD o el desarrollo social de una gente más capaz, más empoderada para tener mejor niveles de calidad de vida?

–Cuando se trata de medios de comunicación, ese enfoque se ve más como un intento de censura y de control de los medios por parte del Estado...

–Mire: hay una torta que está mal repartida. No hay dos, una sola; quien se benefició del mal reparto tiene que estar en contra de un reparto más justo.

–¿Qué opina de la aprobación en Argentina de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, fundamentada en la intención de democratizar la comunicación?

–El hecho de haber avanzado en una ley que, a mi juicio, es bastante progresista y democrática, porque salió de una coalición muy diversa, evidentemente es bastante sui géneris.

No ha sido un grupo político, empresarial ni el Gobierno quien motorizó el proyecto; fue la sociedad civil, que se organizó y se puso de acuerdo en 21 principios.

Organizaciones que en la calle están enfrentadas, pero que frente a un hecho tan importante como la actualización de una ley obsoleta, se propusieron consensuar y llegar a una propuesta.

No solo es importante la ley, ya aprobada, sino el camino para llegar a ella. Además, democratizar la comunicación, para convertirlas en políticas públicas de comunicación.

–Sin embargo, lo que se percibió durante el proceso de debate es que quien motorizó el proyecto fue el Gobierno Kirchner...

–No, lo que pasa es que, a nivel institucional, en nuestros países la sociedad civil no llega directamente a la Asamblea o Congreso. Por eso, quien presentó el proyecto de ley en la Argentina fue el Gobierno, que tomó la propuesta y la elevó al Congreso.

La sociedad civil no es la que aprueba las leyes. Lo que hace es promoverla, estimularla, acompañarla, pero para eso debe valerse de todas las instituciones que tienen que ver en la aprobación de una ley.

Las empresas periodísticas que estaban en contra, lo plantearon como algo que la presidenta impulsaba en contra de los grandes medios.

–Es como lo vimos...

–La motivación fue desde la sociedad civil a favor de la democratización de las comunicaciones para dividir el espectro radioeléctrico en partes iguales. Un 33% de frecuencia para los medios comerciales; un 33% para los medios públicos y un 33% para los comunitarios y educativos.

Es una cuestión de fondo, ya que no es tanto que tengas acceso, sino que tengas propiedad de los medios. Evidentemente, algo como esto tiene que ser atacado y manipulado.

–¿No es utópico pretender que los distintos sectores de la sociedad tengan su propio medio, en lugar de luchar por tener acceso a los medios comerciales?

–En nuestros países, tener un medio comercial es legítimo, por nuestras Constituciones. Lo que no puede ser es que sean todos los medios.

Nosotros no negamos la administración privada del bien público llamado comunicación. Ahora, lo que nos llama la atención es cómo no hay propiedad pública, ni propiedad comunitaria y educativa sin fines de lucro. Se nos instaló un modelo como único, y es el comercial. Estamos hablando de un derecho que tienen las minorías y mayorías excluidas a la comunicación y a la propiedad de los medios de comunicación. Porque no es solo participar, sino quién es el dueño.

PERFIL

Gerardo Lombardi es licenciado en Educación, máster en Gerencia de Empresas y comunicador.

Preside la Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica (ALER) y es director de radio Fe y Alegría en Maracaibo, y del Instituto Radiofónico Fe y Alegría, en Vene– zuela.

Lombardi estuvo en Asunción para evaluar la evolución del Proyecto Ritmos del Sur, que se viene desarrollando desde hace 4 años, para construir una radio para el desarrollo, participativa, popular y "más pertinente a los procesos de cambio que se están viviendo en varios países del continente", incluyendo Paraguay. Entre otras emisoras, la ALER tiene como sus asociadas en el país a Cáritas, Fe y Alegría y Pa′i Puku.

SUS FRASES

Hay dos cosas con las que no se hace negocio: la educación y la comunicación, porque ambos son un bien público.

En todos nuestros países está instalada la lógica de la libertad de empresa como libertad de prensa.

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